martes, 11 de enero de 2011
jueves, 6 de enero de 2011
martes, 14 de diciembre de 2010

Ángel, el hombre
Por Líbana Nacif Heredia
Abre la cajetilla de Malvoro Rojo (los más fuertes), enciende con su zipo un cigarrillo mientras con un gesto elegante, observa por un instante el contacto del fuego con el tabaco, saca un poco de humo, después de saborearlo en su garganta, deja el pitillo sobre el cenicero y lleva sus manos ahora al lado derecho de su rostro para sostenerlo mientras conversa con los hombres.
Por Líbana Nacif Heredia
Abre la cajetilla de Malvoro Rojo (los más fuertes), enciende con su zipo un cigarrillo mientras con un gesto elegante, observa por un instante el contacto del fuego con el tabaco, saca un poco de humo, después de saborearlo en su garganta, deja el pitillo sobre el cenicero y lleva sus manos ahora al lado derecho de su rostro para sostenerlo mientras conversa con los hombres.
Su codo en la mesa esmeradamente lustrada con cera, evita el reflejo de su rostro completo. La guayabera es de lino, el anillo de oro, y el relog tan discreto que obliga a dejar el comentario al aire.
Elegante y fresco, desenfadado y erguido, arropa el político a su interlocutor y le externa la invitación a su proyecto: “vamos a ganar”, le dice, y enfatiza que con su ayuda será de los primeros beneficiados en su gobierno, “que no te quepa la menor duda,” matiza.
La charla continúa entre risas, recuerdos, anegdotas de su andar político, en el gobierno del estado, en el poder legislativo, como jefe de partido; siempre con voz gruesa y mirada suave, el ex gobernador interino apapacha a quien en el fondo lo sigue con esmero y en la superficie simula no estar convencido (quiere dejarse apapachar, quiere algo).
Deja estirar al máximo la carne de sus labios al regalar una sonrisa, sabe que los orificios que provoca en sus mejillas seducen a cualquiera; ya encarrerado suelta un regionalismo costeño, el otro se ríe y ríe y ríe.
Ángel Aguirre camina erguido, sus finos mocasines tabaco combinan con su pantalón y contrastan con su guayabera, su estatura impone y su ronca voz revela su don de mando.
“Nací para servir a mi pueblo” suele decir en campaña y fuera de ella, y ya en el camino hacia la primera nominación a la que los hombres han delegado el poder para el servicio legitimo hacia el pueblo, el de Ometepec se encomienda a Dios y recorre los caminos del sur.
sábado, 9 de octubre de 2010
El Cachorrismo político, relevo o permanencia
Publicado en Novedades Acapulco, 03 de octrubre 2010
Líbana Nacif Heredia
Desde la presidencia municipal de Tecoanapa que ostenta Juvenal Poblete, hijo del ex presidente Javier Poblete, hasta la diputación federal de Ángel Aguirre Herrera, hijo del ex gobernador interino Ángel Aguirre Rivero, la gestión de los llamados Cachorros de la política suele ser concebida a la sombra de su apellido, cuando una corta o en ocasiones nula trayectoria, representa su principal y única referencia.
Sin embargo, éstos personajes quienes entraron por la puerta grande al seno del poder político reclaman reconocimiento a sus meritos propios y la oportunidad de demostrar capacidad para en esa medida atenuar la etiqueta de herederos del poder.
Así por ejemplo los diputados Ilich Augusto Lozano Herrera y Ángel Aguirre Herrera, aunque sin ser primos ni compañeros de partido, coinciden en ser hijos de dos destacadas figuras de la política en Guerrero y en declaraciones a la prensa se muestran concientes del privilegio de su herencia y en el discurso piden oportunidades para escribir su propia historia.
Herrera y Aguirre: una herencia, dos partidos, el mismo objetivo: San Lázaro
El diputado federal priísta Ángel Aguirre Herrera, un caso del fenómeno del ‘Cachorrismo’ que aunque representa para su dinastía la preservación de un coto de poder con proyección a futuro, reclama trascendencia a partir de su propia historia.
Aguirre Herrera de 26 años, es legislador de mayoría relativa por el distrito octavo con cabecera en el municipio de Ayutla de los Libres, en la Costa Chica, licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública; en su camino por los círculos del poder presume de la secretaría general de su propia asociación política nacional denominada Renovación Generacional, dedicada a la gestión social dirigida a los jóvenes.
Durante algunos meses fue secretario particular de Manuel Añorve Baños a su llegada a la alcaldía de Acapulco y después jefe de departamento al interior de la Secretaría General de Gobierno del Estado de México, según se lee en su perfil público disponible en el sitio electrónico oficial de la Cámara de Diputados.
Su candidatura al igual que la de Ilich Lozano fue severamente criticada y calificada como una imposición, dado que el padre, Ángel Aguirre Rivero, es senador de la República y ex gobernador interino, además de que para 2009 –año de la elección federal- ya por todos conocida era su aspiración de volver a Casa Guerrero.
Ante ello, Layito Aguirre -como lo apodan para diferenciarlo del padre- se lanzó en la búsqueda de un lugar en San Lázaro y en medio de la critica reconoció en cada momento de su campaña el mérito de su padre y la importancia que tuvo su figura para llegar a ser candidato.
Pero también se mostró tolerante, abierto, y en su discurso emitido en la convención de delegados priístas donde fue ungido como candidato oficial centenció:
“Muchos compañeros me decían hace algunos días que por ser hijo de un ex gobernador, yo aguardaría en la sombra el nombramiento y que con tranquilidad y lujos esperaría mi candidatura” a ello agregó que “sin embargo esas personas que tenían una visión errada de mi persona hoy les puedo decir que se encuentran satisfechos con mi desempeño y lo he conseguido con convicción y con trabajo, sin descanso y con tolerancia a las criticas” según informó un diario de la región.
Durante su campaña Aguirre Herrera siguió este patrón, reconocía al padre al tiempo que reclamaba independencia en el escenario político; hablaba de una “renovación generacional” una nueva etapa del quehacer político con nuevos políticos pero retomando lo bueno de los antiguos y en esa medida.
Homólogo de Ángel – layito - Aguirre en la LX legislatura federal, comparten también un apellido, aunque no la descendencia ni el partido político El perredista Ilich Augusto Lozano Herrera de 28 años de edad, hijo de la ex diputada federal y actual integrante del Secretariado Estatal del PRD, Rosario Herrera Ascencio, en entrevista con Novedades Acapulco realizada el pasado mes de julio, defiende que en el PRD como en ningún otro partido los jóvenes han tenido logros políticos sustanciales, como lo es el establecimiento de las acciones afirmativas que aseguren las candidaturas juveniles.
Lozano Herrera, tataranieto materno del independentista Pedro Ascencio Alquisiras, es licenciado en Mercadotecnia y durante el gobierno de Félix Salgado Macedonio fue titular de la Dirección de la Juventud y posteriormente coordinador de programas infantiles de la UNICEF en Guerrero, actualmente secretario de la comisión de Gobernación en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.
El joven diputado enfatiza que, esta vía que le permitió el acceso a la cámara baja, es una oportunidad para que los jóvenes demuestren su capacidad política y para empujar a más jóvenes a los círculos de toma de decisiones en el ejercicio del poder .
La tarea no es fácil, compartió con ésta reportera “yo estoy conciente que la trayectoria de mi madre va a marcar mi vida política toda la vida, pero ello es el punto de partida de mi reto, trabajar hasta superarla y dejar una huella importante en la política con mi propia historia”.
Gisela e Hilda, dos accidentes que se vuelven oportunidad
El Congreso del Estado de Guerrero no está exento del fenómeno del Cachorrismo, en la LIX legislatura local suenan los casos de las diputadas Gisela Ortega Moreno, hija del zeferinista Julio Ortega Meza, ex secretario particular del gobernador, coordinador de la extinta Izquierda Renovadora (IR) y quien actualmente forma parte del Comité Ejecutivo Estatal del PRD.
Por otro lado está la también perredista Hilda Ruth Lorenzo Hernández, hija del ex alcalde de Ayutla de los Libres, Homero Lorenzo Ríos.
El acceso de Ortega Moreno al legislativo está marcado por los aún insuperables accidentes de las cuotas de género; la joven de 25 años, llega a la presente legislatura por la vía de representación proporcional, al ser integrada a la lista plurinominal del partido en el lugar que le corresponde a la cuota de la corriente Izquierda Renovadora que dirigía su padre.
Perredistas indignados cuentan que el espacio había sido reservado para Julio Ortega, pero como en las ‘pluris’ lo importante es estar en los primeros lugares de la lista, por que entre más arriba mayor posibilidad hay de acceder a los escaños disponibles para los partidos de acuerdo a su votación total obtenida en la elección.
Por regla estatutaria, la integración de las listas plurinominales de candidatos a diputados, debe ser intercalada entre ambos sexos, y en este caso el lugar de la lista que le correspondía a IR tenía que ser ocupado por una mujer, luego entonces, Ortega Meza para conservar su coto de poder, imposibilitado su acceso al Congreso por la acción afirmativa, coloca a su hija y desde el escaño de Gisela Ortega se prepara para “la que viene”, esta vez para no herrarle, piensa en la vía uninominal y opera en el distrito 13 de Acapulco.
No obstante Gisela Ortega de 25 años, psicóloga de profesión ha tenido un papel aceptable en el legislativo, aunque ante su inesperada llegada se vio avasallada por la critica, a decir de algunos diputados ha dado sorpresas en su desempeño y con el tiempo podría lograr cosas importantes.
En cuanto a la diputada Hilda Ruth Lorenzo Hernández, una trágica historia precede su llegada al Congreso; su padre fue asesinado siendo candidato a diputado local, por lo que es designada candidata y accede al encargo, por la vía de mayoría relativa.
Homero Lorenzo Ríos era presidente municipal de Ayutla de los Libres cuando se separó del cargo para contender por la diputación local.
Hilda Ruth de aspecto cabizbajo, legisla con la mano de su padre, como ella lo menciona, pero también en discursos públicos resalta la importancia del sector juvenil para el desarrollo de Guerrero.
b
viernes, 20 de agosto de 2010
PLAZA PUBLICA
Violencia criminal en Guerrero
Miguel Ángel Granados Chapa
El 20 de agosto ha sido una fecha trágica en Guerrero. Un día como hoy, hace un año, fue asesinado Armando Chavarría, ex senador, ex secretario de Gobierno y en aquel día aciago líder de la legislatura local, eminente e inminente candidato a gobernador. Quienes lo privaron de la vida no han sido castigados. El 20 de agosto de 1967, 38 cultivadores de copra, que reclamaban dirigir su propia organización, fueron asesinados al intentar tomar el local de la unión de copreros, desde el cual fueron recibidos a balazos. Quienes los ultimaron no fueron castigados nunca. La impunidad de 1967 era compatible con el régimen autoritario príista, que en Guerrero tenía un factor agregado, el del poder de los caciques regionales. La impunidad de 2010 no se condice con la calidad del gobierno democrático que los guerrerenses creyeron darse en febrero de 2005. Por ello una extendida frustración embarga a crecientes sectores de la población en esa entidad, que al menos esperaban si no mejoras materiales que atenuaran su postración, sí la justicia y la seguridad que pusiera fin al estado de permanente zozobra en que han vivido.Hace 43 años, el gobernador Raymundo Abarca Alarcón se hallaba a la mitad del que sería el primer sexenio completo en dos décadas. Médico militar, pretendió establecer por la fuerza la estabilidad política amenazada por la rebeldía ciudadana contra los poderes locales, atrasados y abusivos. Para mejorar las finanzas del estado, gravó la producción de copra, con lo que además buscó domar a los productores que crecientemente repudiaban a los caciques que decían representarlos. La tensión interna se concentró el 20 de agosto de 1967, cuando los disidentes quisieron tomar el local que les pertenecía pero estaba políticamente usurpado y, en esa fecha, ocupado por matones entre los cuales se hallaban agentes de la Policía Judicial. Los copreros fueron recibidos a balazos y 38 de ellos perdieron la vida. Fueron conocidos los autores materiales del atroz crimen y también quienes los organizaron para matar. Ninguno de ellos fue llevado a proceso. En cambio, el entonces diputado federal priísta César del Ángel, que asesoraba a quienes querían independizarse y marchaba en las filas de los caídos, fue tomado preso. Al salir de la cárcel inició un sinuoso trayecto ideológico y organizativo, que concluye en estos años en la decrepitud política y moral.El clima de violencia se había concentrado en Guerrero en los meses anteriores a aquel aciago agosto. Además del asesinato de líderes civiles que habían sobrevivido a la lucha popular contra el depuesto gobernador Raúl Caballero Aburto, José Morales y Jesús Avilés entre otros, el 18 de mayo fueron ultimados cinco padres de familia en una escuela de Atoyac, por un conflicto interno que derivó en el alzamiento de Lucio Cabañas. Poco después cayeron también dieciocho campesinos de Tierra Caliente. Y el 4 de agosto fue baleado Alfredo López Cisneros, El rey Lopitos, dirigente de colonias populares en Acapulco. Todos esos crímenes permanecieron en la impunidad.Las décadas siguientes quedaron marcadas por la violencia política, que en los años setenta adquirió el lúgubre rostro de la guerra sucia, que implicó la desaparición y asesinato de cientos de personas, algunas de las cuales fueron arrojadas vivas desde aviones al mar. El 28 de junio de 1995, diecisiete campesinos fueron muertos a balazos –disparados por la policía estatal—en el vado de Aguas Blancas. Si bien como consecuencia política de ese acto de barbarie el gobernador Rubén Figueroa tuvo que renunciar, a la postre no se dictó sentencia firme contra ninguno de los identificados como responsables de la matanza. Menos aun se castigó a nadie por la muerte de 11 campesinos en El Charco, municipio de Ayutla, destrozados por una partida militar el 7 de junio de 1998. Puede asegurarse que el relevo de gobierno ocurrido hace poco más de cinco años, cuando el PRD pudo desplazar al PRI de la gubernatura, obedeció en amplia medida al hartazgo ciudadano por la violencia impune. Esa lacra no ha sido eliminada, sin embargo, y ni siquiera aminorada. Tomo del periódico Trinchera un obituario que incluye víctimas de varios partidos. El 4 de enero de 2007 fue muerto el diputado local panista Jorge Bajos Valverde. El 25 de septiembre de 2008 fue asesinado Homero Lorenzo Ríos, ex alcalde de Ayutla. Siguió su suerte el ex edil perredista de Petatlán, Francisco Rodríguez Aceves, caído el 22 de febrero de 2009. Un día antes fueron encontrados los cuerpos de los dirigentes indígenas Manuel Ponce Rosas y Raúl Lucas Lucía, levantados una semana atrás; Alfonso Rivera Cruz, priísta, alcalde suplente de Zapotitlán Tablas, cayo el 19 de abril; el 25 de mayo tocó esa triste suerte a Álvaro Rosas, líder perredista en Petatlán, y al día siguiente a Abundio Pérez , síndico priísta de Zapotitlán, cuyo alcalde José Santiago Agustino caería el 26 de mayo de este año. Macario Rivera Lozano, perredista, regidor de Coaahuayutla y ¡once personas más! fueron ultimadas el 6 de julio de 2009.El 20 de agosto siguiente mataron al diputado Chavarría, dejado sin escolta por el gobierno local días atrás, y cuya muerte no se investiga a derechas. Había mantenido una oscilante relación política con el gobernador Zeferino Torreblanca, quien no mostró especial interés por dilucidar el asesinato de su antiguo colaborador.En lo que va de 2010 han sido asesinados por lo menos seis líderes políticos más.
jueves, 12 de agosto de 2010
Espejo
Líbana Nacif
Te miro en el espejo,
Rara confundida,
Observo ese reflejo,
Una historia de vida.
Todo diferente
La cara, el cuerpo,
La mirada latente
La expresión decadente,
Triste, deprimida,
Sola, aburrida.
El espejo se empaña,
Suda y engaña,
Pero atrás del cristal
La imagen fatal, se esconde
Huye, llora, ruega, implora,
Que caiga el espejo.
Odia el reflejo
De su cuerpo viejo
Gris, caído,
Largo vivido.
Y luego…
Un instante
Y un dejo de conciencia
Llega fulminante
Miedo,
Me asusto,
¡Yo no soy!
¡Ella no!
¡Me reuso!
¡¡Auxilio!!
Prefiero el exilio.
Y salgo corriendo,
Me pierdo...
Rara confundida,
Observo ese reflejo,
Una historia de vida.
Todo diferente
La cara, el cuerpo,
La mirada latente
La expresión decadente,
Triste, deprimida,
Sola, aburrida.
El espejo se empaña,
Suda y engaña,
Pero atrás del cristal
La imagen fatal, se esconde
Huye, llora, ruega, implora,
Que caiga el espejo.
Odia el reflejo
De su cuerpo viejo
Gris, caído,
Largo vivido.
Y luego…
Un instante
Y un dejo de conciencia
Llega fulminante
Miedo,
Me asusto,
¡Yo no soy!
¡Ella no!
¡Me reuso!
¡¡Auxilio!!
Prefiero el exilio.
Y salgo corriendo,
Me pierdo...
Caigo rendida,
Golpeada, herida
Y el suelo me arrulla
La tierra me hace suya,
Tierra y yo: una sola
Como la imagen,
Y el espejo.
martes, 27 de julio de 2010
IFE y su afrenta a Calderón
Líbana Nacif Heredia
Que el Instituto Federal Electoral (IFE) haya decidido declarar culpable al presidente de México de violar la ley electoral, no es un hecho aislado de la carrera presidencial del 2012.
Pero mas allá de los efectos que para tales comicios representa semejante sentencia, el hecho significa una prueba más de que las paredes de hierro del sistema político han sido rebasadas por otros poderes.
Pudiera pensarse que es una prueba de fuego superada para la democracia, pues que el órgano electoral se atreva a señalar públicamente y bajo argumentos legales que el presidente de la república viola la ley, habla de la existencia de una verdadera autonomía en un órgano ciudadano como lo es el IFE, y tal como lo mandata la propia constitución.
Pero en la puesta en escena del teatro político mexicano, se ha dejado al descubierto que tal autonomía de los órganos públicos, se solo existe en teoría y en la realidad trasciende como una aspiración más de esta democracia insipiente y mediocre.
Más bien, dados los hechos que durante los últimos años han puesto al descubierto la debilidad del estado mexicano, la deliberación del IFE revela la política fallida del estado fallido.
En ese sentido, vemos que el gobierno de Calderón perdió el control del órgano electoral y otra fuerza logró rebasarlo al penetrar en el arbitro electoral.
Con lo anterior, el presidente de México y su partido, perdieron la poca credibilidad que les quedaba como opción electoral y de gobierno, quedó exhibida una nueva zona de debilidad de su poder y quedó exhibido también como un presidente ingenuo y mediocre que al cometer una flagrante violación a a la ley – que se supone resguarda- no fue capaz, a diferencia de sus antecesores de callar al sistema.
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Líbana Nacif Heredia
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