viernes 6 de mayo de 2011

Alberto López Rosas, el primer grán crimen: La prueba de fuego

Por Líbana Nacif Heredia

Con el asesinato del líder del movimiento gay Quetzalcoatl Leija Herrera, se presenta la primer gran prueba de fuego para el nuevo procurador de justicia en la entidad Alberto López Rosas, dada la representatividad que el personaje tuvo para un sector de la sociedad y la posibilidad de que sea el resultado de un acto de intolerancia a la diversidad sexual.

El crimen de Leija Herrera, deviene en una serie de retos para el nuevo orden político, el que se ha pretendido instaurar con la llegada de una nueva administración, que se anunció como la que transformaría los vicios de la anterior en los resultados que han quedado pendientes para la gente y en en el ramo de la procuración de justicia, la deuda es mayúscula si de ve desde la perspectiva de los asesinatos emblemáticos de los años recientes.

Personajes de la vida pública en la entidad como los diputados José Jorge Bajos Valverde, Armando Chavarría Barrera, el petista Rey Hernández Gracia, todos piezas clave en la coyuntura política del momento en que fueron ultimados, siguen recordados como parte de un obscuro capítulo de impunidad en medio de la paradójica “alternancia democrática” que tuvo lugar en Guerrero en el 2005.

Si bien el caso del líder homosexual no comparte la característica de un asesinato político como el de los anteriores, vale decir que el factor que lo coloca en la misma línea de exigencia es la popularidad del personaje dado su activismo social y político, hecho que invita a los ciudadanos a voltear la mirada hacia la postura y actuación del estado ante un espectáculo como el que, durante la pasada administración, nos habíamos acostumbrados a seguir sabiendo su desenlace, la impunidad.

Hoy la lente de la opinión pública está puesta sobre el procurador de justicia, pero no por el asesinato del también presidente del Centro de Estudios y Proyectos para el Desarrollo Humano Integral (Ceprodehi), sino por el reciente escándalo entorno al expediente del crimen de Armando Chavarría que lo ha llevado a mal, dadas las criticas de revanchismo político al pretender vincular su supuesto extravío con el ex gobernador Zeferino Torreblanca Galindo y sus procuradores.

Por esta razón, el asesinato de Quetzalcoatl Leija representa una gran oportunidad para Alberto López Rosas de alzarse como el responsable de una nueva época en la Procuraduría General de Justicia en Guerrero, apuntalada a reivindicar el quehacer de ésta institución y devolver la confianza de los ciudadanos y ciudadanas, necesaria para la buena articulación de un sistema político y de la propia democracia.

lunes 14 de marzo de 2011

La lección del Jefazo

Por Líbana Nacif Heredia

Rodea con el brazo a su interlocutor, le presume las grandes bondades que hay por venir y lo invita a ser parte de la Transformación de Guerrero.

No es una empresa fácil, la pretensión es tan ambiciosa como alta es la expectativa que ha vuelto a sembrar en la gente, tras un gobierno que dejó frustrada la ilusión de cambio tras la hazaña histórica de la alternancia.

Ángel Aguirre con voz erguida y mirada suave, cual jefazo, corrige al incrédulo discípulo y le recuerda que ahora la historia se escribió con otro nombre, que el protagonista es otro hombre y que la ruta es distinta.

Le motiva recordando los grandes éxitos adquiridos en la jornada, le recuerda la génesis de su candidatura, un acto radical -lo considera-, como radical te suena la transformación -agrega-, y si hablamos de radicalidades, en eso soy el jefazo –matiza dejando escapar una ligera carcajada-.

Unidad y unificación han sido los responsables de este éxito, pero la clave de la gran victoria –revela el ex priísta- es el abrazo, el apapacho, la sonrisa, el gesto amable y presumir el orgullo de haber nacido en mi tierra, eso le encanta a mi gente.

Y ya encaminado, como buen jefazo, sugiere las formas para forjar el liderazgo.

“Las mujeres, ¿arriba o abajo? siempre será un gran éxito, no lo olvides, ellas son las que más gritan, las que calientan la plaza y los hombres saben que primero hay que tenerlas contentas” indica cual maestro al discípulo.

Continúa, sugiriendo que la política hoy en día, para que convenza tiene que ser de altura, dejar la confrontación, el tono elevado en la mesa, e intercambiarlo por el gesto amable, el saludo y el reconocimiento a sus detractores en el pulpito.

Considera que los tiempos han cambiado, pero la ambición de un político siempre es la misma: el poder, –y agrega- pero el poder para servir al pueblo.

Entonces, los políticos debemos cambiar con esos tiempos, para estar a la altura de la expectativa de la gente, sino, nos retiran su confianza y no solo a nosotros, sino a la política misma.

No fue fácil convencer a quienes en su momento fueron la oposición de abrir las puertas al fuego amigo -continua compartiendo luego de hacer una pausa para encender un cigarrillo-, hacerlo fue el resultado de tejer fino, en una política de altura, suave, sin aspa vientos.

¿Los detalles? Pregunta ansioso el interlocutor.

Imagínalos – contesta- y si aprendes el arte de la política los conocerás de propia fuente-.

“Nací para servir a mi pueblo” suele decir en protocolo, y ya en la antesala a la primera nominación a la que los hombres han delegado el poder legítimo para el servicio del pueblo, el de Ometepec se encomienda a Dios y con una sonrisa que surca dos orificios en sus mejillas, invita a su interlocutor a recorrer nuevamente los caminos del sur.

miércoles 23 de febrero de 2011

Apuntes sobre el PRD y su encrucijada

Por Líbana Nacif Heredia

Nuevamente y en menos de tres años el Partido de la Revolución Democrática se encuentra en medio de una encrucijada que lo pone al borde de una crisis política.

En 2008 la renovación de su diligencia nacional desembocó en la hasta hoy irreconciliable división en dos grandes bloques de cuyo antagonismo se derivan las pugnas internas actuales.

En aquel entonces, Alejandro Encinas Rodríguez, cercano a López Obrador se erigió como el gran opositor, al encabezar el bloque denominado "Izquierda Unida" conformado por IDN, ADN, FNS y distintas expresiones al interior del PRD con menor presencia nacional.

Enfrente, se posicionó el bloque que algunos denominaron "conservador" y los mas radicales "modositos" encabezado por Jesús Ortega, líder fundador de la tribu "Nueva Izquierda" junto con Jesús Zambrano, que hoy x hoy es la facción que ocupa el mayor numero de espacios de representación al interior y fuera del partido.

El supuesto argumento del debate que rechazo la unidad, fue el matiz ideológico en ambos bloques, pues si bien los dos representaban la izquierda, uno -el de Ortega- aparecía con una tendencia sensible al presidente Calderón y en tanto, negociadora con su partido, se quejaban entonces los encinistas.

Dicho de la manera anterior, el discurso parece no muy lejano en el tiempo, pues en la actual encrucijada del PRD en la que por cierto los protagonistas siguen siendo las mismas figuras, el fondo del debate es el mismo.

De lo que en 2008 se hablo como una tendencia, un matiz en la izquierda, hoy se ha formalizado en la llamada " política de alianzas" de este partido, que ha reactivado de forma radical la vieja pugna interna.

Ante la posible alianza entre el PRD y el PAN en el estado de México, plaza mas importante del país de acuerdo a su numero de electores, el bloque opositor salta nuevamente contra "Los Chuchos" en lo que pretende perfilarse como una reconciliación política entre dos partidos antagónicos, con el fin óptimo de impedir a toda costa el regreso de la hegemonía priista.

La petición de licencia de AMLO para separarse de su militancia perredista de llevarse a cabo la consulta que acredite o no la alianza PRD-PAN en esa entidad, aparece como un ultimátum a los Chuchos para cesar la política de alianzas en la que han dirigido al partido.

Tan pronto como Obrador expreso su petición de lavarse las manos del perredismo ante cualquier intento aliancista, saltaron sus viejos aliados, Convergencia y el PT, en rechazo a la misma y no por su simpatía con la figura de Obrador, sino como una oportunidad de dignificar el origen y orientación de sus partidos.

Hay que decir que lo anterior no tendría lugar si se estuviera frente al inminente peligro de una nueva derrota electoral a corto plazo, pues el posicionamiento de Encinas en las preferencias electorales de los mexiquenses, parece ser la oportunidad que dio origen a esta rebeldía de Obrador y el tajante rechazo de Convergencia a la alianza.

Líbana Nacif Heredia

Líbana Nacif Heredia
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